¿Es posible lograr una cadena de producción textil sostenible?

Hace tan solo unas semanas conocíamos que Levi’s Strauss & Co. se ha unido a Jeanologia para trabajar un nuevo proyecto, el Project F.L.X. Con él la marca internacional de pantalones vaqueros busca cambiar su proceso manual de producción a uno automático con el objetivo de disminuir el uso de agua, los desechos químicos y procurar un diseño sin desperdicios.

En junio de 2017, diferentes marcas fueron vinculadas a fábricas de China, India e Indonesia productoras de textiles contaminantes que son vertidos en las aguas residuales que llegan a ríos y mares. Entre ellas se encontraba Levi Strauss & Co que fue involucrada por su gran demanda de viscosa, material que se produce con un químico nocivo y cancerígeno perjudicial no solo para la vida marina y de los fluviales sino también para el ser humano. Por ello, junto a la empresa de innovación textil, Levi’s busca ahora trazar su propio camino para una producción más sostenible y amigable para el medio ambiente que cumpla sus metas de cero vertidos peligrosos de origen químico para el año 2020.

¿Es posible lograr una cadena de producción textil sostenible?

Así como la empresa estadounidense, muchas marcas con ayuda de Jeanologia, Fashion Revolution o Made-by, entre otras organizaciones, buscan innovar y cambiar las políticas de fabricación de prendas en serie procurando un proceso más transparente, limpio y ético.

Durante años, el problema se ha agravado en los países productores donde cada año se producen más y más químicos dañinos para el medio ambiente. El informe titulado “Moda sucia: cómo la contaminación en la cadena de suministro mundial de textiles está intoxicando la viscosa” reveló que muchas de las personas que trabajan en estas fábricas no usan ni un solo tipo de protección mientras que en sus pueblos están naciendo niños con más y más enfermedades y deformaciones. La información también reveló que solo 11 empresas controlan 3 cuartos de la producción total de viscosa y que por lo tanto con la sola contribución de una en cuestión, el panorama cambiaría.

Es así como, gracias a informes de este tipo y la labor de organizaciones centradas en la sostenibilidad de la industria textil, se ha ido identificando que el problema empieza desde la poca supervisión de las marcas a sus proveedores y fabricantes hasta de la obsesión por reducir costes con materiales más tóxicos. Y aquí es donde surge la gran pregunta... ¿es entonces posible conseguir una producción sostenible en un mundo globalizado? En este artículo intentamos dar respuesta a esta pregunta haciendo un repaso de las últimas acciones que se están llevando a cabo para conseguir la evolución de las compañías textiles hacia un escenario dominado por la sostenibilidad.

¿Es posible lograr una cadena de producción textil sostenible?

Pasos hacia la consecución de procesos de producción más sostenibles

Made-By trabaja como una agencia consultora en sostenibilidad que aconseja a marcas como Tommy Hilfiger, el Grupo Kering, Ted Baker, H&M, G-Star y otras. Una de sus consultoras expertas, Ria Kearney ha trabajado durante años para encontrar la fórmula perfecta que garantice una cadena textil más sostenible y responsable. En una conferencia de Slow Fashion Next en Barcelona, Kearney lanzó diez puntos importantes que podrían asegurar una línea de producción viable y amigable, entre ellos se encontraban el diseño estratégico, las fibras reciclables, la producción compartida, el consumo responsable, la reutilización o la transparencia, entre otros. Algunos de ellos, se han ido implementando parcialmente por marcas a nivel mundial.

En este sentido, un ejemplo de intento de producción más sostenible, es la elaboración de cuero a partir de uvas que H&M descubrió gracias a su concurso anual H&M Foundation's Global Change Award donde se buscan nuevos materiales y cómo desarrollarlos para en un futuro conseguir crear prendas con ellos. La marca declaró en la Cumbre de la Moda de Copenhague de 2017 que tienen como objetivo a largo plazo (2030) convertirse en una marca circular; con materiales reciclables y fuentes de energía renovables.

En cuanto a la transparencia, un elemento clave pero realmente difícil de conseguir, Kearney destacó en su conferencia que “cuanto más pública sea la información acerca de los proveedores, el origen de las materias primas y todo lo que rodea a la elaboración de las prendas aumentarán las posibilidades de prevenir y abordar problemas relacionados con el respeto al medioambiente y la salud y seguridad de los trabajadores”. Algo que se puede lograr a través de mapas e informes que describan el estado de cada compañía y que ayuden a crear un estándar para medir y exigir sostenibilidad.

Grupos como Inditex, que ha sido atacada durante años acerca de sus decisiones sobre los materiales y el trato a sus trabajadores, inició en 2013 una auditoría a sus fabricantes y productores. En la actualidad, según su página web repleta de información acerca de su trabajo a nivel medioambiental, su objetivo es reducir las emisiones de carbono en un 20 por ciento, su uso de energía en un 30 por ciento y su consumo de agua en un 50 por ciento para el 2020 a través de mejores textiles, reforestación, ahorro de energía y más.

Además de Inditex y H&M, marcas como Nike también van cambiando poco a poco sus procesos de producción y cada vez más se buscan materiales reciclados o sostenibles y certificaciones internacionales para ir adaptándose a un modelo productivo más responsable.

¿Es posible lograr una cadena de producción textil sostenible?

La sostenibilidad: una tendencia en alza

Si hay algo indudable es que la sostenibilidad está de moda. Cada vez son más las personas que exigen productos ‘limpios’ y responsables, sobre todo ahora que los informes, como los de la Fundación Ellen McArthur o de Changing Markets Foundation, están dando a conocer datos sobre cada marca y sus líneas de producción, muchas veces poco supervisadas. Esto ha contribuido en gran medida a lograr mayor transparencia, y sobre todo, a exigirla por parte de los consumidores. Así es como, poco a poco, el sector textil parece ir adaptándose y con él las empresas que deben buscar la mejor manera de acoplarse.

Ahora el gran desafío de las compañías textiles se encuentra en que cambiar la estructura ya establecida de producción obliga a variar los costes de tal forma que no se logran emparejar con las metas actuales de venta. Por ello, ahora existen en muchas empresas los llamados equipos de trazabilidad y sostenibilidad, que han surgido para elaborar, a la vez, un producto ético y factible que se ajuste a las exigencias del mercado.

En este sentido, para lograr una línea de producción transparente, también es necesario que las organizaciones internacionales empiecen a exigir con más dureza ciertos estándares de calidad. Un ejemplo de ello es el Parlamento Europeo que el pasado mes de Abril dictó en los Acuerdos Marco Globales “la transparencia con todos los grupos de interés de su cadena de valor hasta su último eslabón de subcontratación, poniendo de manifiesto sus mapas de producción y distribución, del impacto de su actividad y de los riesgos de la misma” y la “Garantía de una globalización sostenible, partiendo de la defensa de sus específicos intereses”.

Aunque es cierto que aún queda un largo camino por recorrer para conseguir un cambio real en la industria textil, estos ejemplos de grandes marcas que apuestan poco a poco por ciertos cambios en su producción para hacerla más responsable y ética, junto con normativas internacionales que van poniendo el foco en la necesidad de crear sistemas de producción más sostenibles, son sin duda un paso importante que acerca un poco más a la segunda industria más contaminante del mundo hacia un escenario ideal donde la sostenibilidad se convierta en la piedra filosofal de la producción textil.

Fotos: Made-By website, cortesía de Changing Markets Foundation, Greenpeace website.