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La apropiación cultural en la moda: ¿qué es y cómo prevenirla?

Por FashionUnited

12 de octubre de 2021

Cultura

Imagen: Capa china convertida en abrigo de noche, y capa rumana usada como abrigo de noche, años 20, Museo de Arte de La Haya. Foto: Alice de Groot.

Apropiación cultural: el término se está utilizando cada vez más en los últimos años, pero la práctica de la apropiación cultural existe desde hace mucho más tiempo. En la nueva exposición "Global Wardrobe - the worldwide fashion connection", el Museo de Arte de La Haya se centra en este fenómeno, pero el tema también se trata a menudo en las charlas sobre diversidad e inclusión en el mundo de la moda. Por lo tanto: ¿qué es, dónde está la línea entre la apropiación y la apreciación y cómo se puede prevenir según los expertos?

En primer lugar: ¿qué es la apropiación cultural? En el comunicado de prensa de la exposición, el Museo de Arte de La Haya se refiere a ella como "copia" de otras culturas, a menudo sin el debido reconocimiento de la fuente. En una charla durante la Digital Fashion Week Europe el pasado mes de julio, la escritora, comisaria y activista Janice Deul describió el fenómeno como el uso de símbolos de otras culturas por motivos puramente estéticos, sin tener en cuenta el significado de las piezas. Esto implica a menudo, el uso de elementos de culturas marginales.

En los últimos años han aumentado las críticas a las casas y marcas de moda por utilizar símbolos, estampados y prendas de otras culturas, con ejemplos recientes como el de Isabel Marant o Louis Vuitton. En 2020 México acusó a la diseñadora de moda Isabel Marant de explotar comercialmente varios diseños tradicionales de los pueblos indígenas mexicanos en una de sus colecciones. La diseñadora ya había sido acusada por este mismo hecho en 2015. Marant se disculpó poco después por apropiarse de los patrones. La diseñadora admitió que, efectivamente, los patrones purépechas sirvieron de inspiración y que en el futuro "honrará las fuentes de inspiración utilizadas".

Louis Vuitton retiró de su página web en junio de 2021 un pañuelo inspirado en el keffiyeh palestino tras las críticas recibidas en las redes sociales. El keffiyeh se considera un símbolo del nacionalismo palestino. El tradicional estampado blanco y negro del keffiyeh se cambió por el azul y la marca incorporó su monograma en el pañuelo. ¿El precio? 705 dólares americanos (unos 610 euros). El momento del lanzamiento del accesorio también fue muy desafortunado, ya que en ese momento se habían producido varios atentados en Palestina.

Sin embargo, los ejemplos se remontan mucho más atrás. Pensemos en 1994, cuando Karl Lagerfeld utilizó un verso del Corán como estampado en un corsé de la colección de verano de Chanel. La marca se disculpó y Lagerfeld dijo que pensaba que el verso era un poema de amor indio inspirado en el Taj Mahal. La colección incluía tres vestidos con versos. Chanel prometió quemarlos.

Imagen: Uno de los tres famosos vestidos de Chanel con textos del Corán. Chanel SS94, imagen a través de Catwalkpictures.com.

En la nueva exposición, que podrá verse del 9 de octubre al 16 de enero de 2022, el Kunstmuseum de la Haya muestra que, durante mucho tiempo, el uso de prendas, trajes y símbolos de otras culturas era normal, basándose en la "apreciación y la inspiración". Por ejemplo, la "roca japonesa", una bata que llevaban los hombres ricos en el siglo XVII, se consideraba un símbolo de estatus. Pero también el pañuelo de Cachemira y el turbante. También ocurría por ejemplo, que la ropa que llevaba un hombre en la India o en China, se la ponía una mujer en Europa. En los años 20, muchas mujeres de Europa Occidental se paseaban con kaftanes de hombre, provenientes de China, y los usaban como batas de noche. "Valorados por su trabajo manual, sus adornos y su esplendoroso color, pero probablemente, lejos de entender el simbolismo del bordado chino", dice un mensaje del Museo de Arte. La década de los 70 también estuvo llena de apropiación culturall indebida, con ropa de Afganistán, usada por los hippies. Así que la apropiación cultural en la moda se remonta a mucho antes de lo que podríamos pensar, sólo que no se llamaba así.

Imagen: Dos roqueros japoneses (: batas de hombre) en modelo de kimono de seda china y seda "bizarra", ca. 1750-1775, Museo de Arte de La Haya. Fotografía: Alice de Groot.
Imagen: Vestidos imperiales con bordados en motivos de buta (derivados de la moda del chal de Cachemira) y chales de Cachemira con motivos de buta. El chal de Cachemira procede de la India, primer cuarto del siglo XIX, Kunstmuseum Den Haag. Foto: Alice de Groot.

¿Cómo prevenir la apropiación cultural? "Sólo puede evitarse mediante la cooperación"

Mientras que la secretaria de Cultura de México, Alejandra Frausto, escribe una carta para mostrar su disconformidad a una marca, algunos optan por vender las licencias de su nombre o sus patrones a las casas de moda. Como por ejemplo, los masáis, una tribu africana que vive en Tanzania y Kenia. En 2011, Kim Jones, que pasó su infancia en Kenia, utilizó estampados vinculados a la cultura masái en su debut para Louis Vuitton. No es la primera vez que el nombre o los estampados de los masáis se utilizan en la moda.

Dos años antes del debut de Jones en Louis Vuitton, nueve ancianos de la tribu decidieron crear una organización llamada Maasai IP Initiative Trust Ltd (MIPI) para contraatacar. El MIPI toma el control de su patrimonio cultural e inicia un proceso claro y profesional para que los usuarios comerciales de su cultura puedan solicitar una licencia. Los ingresos de las licencias deben contribuir a apoyar a la comunidad masái en los ámbitos de la salud, la educación y la recuperación del derecho al agua y a la tierra, para el pastoreo de los animales. Desde FashionUnited nos hemos puesto en contacto con MIPI para conocer de cerca el éxito de la organización, pero hasta ahora no hemos recibido respuesta.

Pero, vayamos más allá: ¿Es posible presentar una demanda cuando una comunidad sufre una apropiación cultural? Desde FashionUnited llamamos a Nine Bennink de los abogados Köster en Haarlem, Países Bajos. Cuando le hicimos esa pregunta, Bennink respondió que existe una posibilidad legal cuando se trata de apropiación cultural. Y es que los derechos de autor pueden ser invocados. "La mayoría de las comunidades no han registrado una marca, pero los derechos de autor ya existen en el momento en que se hace algo, sin necesidad de registrarlo". Por lo tanto, las comunidades podrían demandar y también ganar, dice el abogado. Un pleito así es cualquier cosa menos deseable para las casas de moda. "El coste de la pérdida de prestigio para una casa de moda es muchas veces mayor que el de ofrecer una compensación a la comunidad o pagar derechos de licencia". El coste de esta licencia es una vez más una zona gris, ya que no existe ninguna norma al respecto. De lo que sí está seguro Bennink es de que las casas de moda están empezando a ser mucho más cuidadosas a la hora de tratar el patrimonio cultural, en parte por el daño a la reputación que causa y por el hecho de que las comunidades pueden ganar en los tribunales. "Los derechos de autor son una herramienta para que las comunidades aborden un problema social". Por lo tanto, Bennink lo ve principalmente como una herramienta utilizada para este fin. "Pero la presión social y el posible desprestigio que puede sufrir la casa de moda son también herramientas poderosas".

La cooperación igualitaria es la única forma de evitar la apropiación cultural en la moda"

¿La única forma real de evitar la apropiación cultural? Hay varias vertientes. En primer lugar, el patrimonio de otra persona no está destinado a ser tomado por razones puramente estéticas. Ayudaría si los diseñadores y las marcas pudieran contar la historia de estos elementos y así educar también al público. Además, y tal vez sea el punto más importante, se pueden establecer asociaciones de conexión e igualdad con una comunidad en la que el oficio se realiza localmente y, por supuesto, se paga de forma justa, según el Museo de Arte. La activista de moda Janice Deul señaló recientemente en su charla durante la Digital Fashion Week Europe que la colaboración es en realidad la única forma real de combatir la apropiación intelectual.

Así que ha llegado el momento de cambiar la apropiación cultural por la “apreciación cultural'', en la que las personas sean responsables del uso del patrimonio ajeno, y que se pague un precio justo a la comunidad de origen, y al mismo tiempo los creadores y portadores deberían examinar en profundidad el patrimonio de un artículo. ¿Significa esto que los fabricantes y los usuarios sólo pueden buscar inspiración en su propio patrimonio? Desde luego que no. ¿Hay margen de mejora en el mundo de la moda? Absolutamente.

Este artículo ha sido previamente publicado por FashionUnited.NL, y traducido y editado del neerlandés al español por Veerle Versteeg.