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Un año después del “Día de la Liberación”: analizamos la situación actual de los aranceles de Trump

Cuando Donald Trump convocó a los medios en el Jardín de las Rosas de la Casa Blanca hace exactamente un año, muchos ya lo tenían claro: algo grande se avecinaba. El tema central serían los aranceles, el “comercio desleal” y la economía estadounidense. El presidente de Estados Unidos lo celebró como el “Día de la Liberación”. Sin embargo, en Alemania, la UE y otras partes del mundo, sus medidas arancelarias provocaron consternación. Muchos vieron al mundo al borde de una guerra comercial.

Ese día, el presidente estadounidense impuso aranceles a prácticamente todo el mundo, sin detenerse ante sus socios tradicionales: “En muchos casos, el amigo es peor que el enemigo”, afirmó. Sostuvo que la economía estadounidense había sido “saqueada”, “robada” y “violada”, y que había llegado el momento de defenderse.

Desde entonces, gobiernos, empresas, consumidores y tribunales han estado lidiando con las consecuencias. En una sentencia histórica de febrero, el Tribunal Supremo de Estados Unidos anuló en gran medida los aranceles por su falta de base jurídica. Acto seguido, Trump recurrió a la siguiente ley arancelaria. Un año después, el rumbo de la ofensiva arancelaria de Trump sigue siendo incierto.

Estos son los tres frentes que aún podrían frenar los planes arancelarios de Trump.

1. ¿Puede la Administración Trump quedarse con los miles de millones de los aranceles?

Para la Administración estadounidense, los aranceles son importantes por dos motivos: por un lado, se espera que animen a más empresas a establecerse en Estados Unidos en lugar de exportar al país. El déficit comercial de Estados Unidos con la UE, por ejemplo, ha sido durante años una espina clavada para Trump.

Por otro lado, Trump cuenta con los ingresos de los aranceles para financiar, entre otras cosas, rebajas fiscales. Sin embargo, todavía no está claro qué parte de esos ingresos beneficiará realmente al Gobierno.

Así, hace unas semanas, un tribunal de Nueva York abrió la vía para que las empresas pudieran solicitar devoluciones. Según la sentencia, los importadores tienen derecho al reembolso de los aranceles ya pagados, siempre que se trate de los gravámenes anulados por el Tribunal Supremo. Según cálculos de la Universidad de Pensilvania, la cifra asciende a unos 175,000 millones de dólares, lo que equivaldría aproximadamente al 2,5 por ciento del presupuesto. El gigante logístico estadounidense Fedex fue una de las empresas que presentó una demanda tras el fallo.

2. ¿Qué fiabilidad tiene el nuevo instrumento arancelario de Trump?

Inmediatamente después de la sentencia, Trump ya tenía preparada la siguiente herramienta arancelaria: primero un 10 por ciento, luego un 15 por ciento. El presidente estadounidense se basó en una ley de comercio de 1974 que le permite imponer aranceles a las importaciones durante un máximo de 150 días. Transcurrido ese plazo, necesitaría la aprobación del Congreso.

Sin embargo, los expertos consideran poco probable que se apruebe una prórroga a pocos meses de las elecciones de mitad de mandato de noviembre, ya que los aranceles no solo son impopulares entre los socios comerciales, sino también entre la propia población.

Es posible que, a partir del verano, Trump recurra a otra ley. Recientemente, su Administración ha iniciado una investigación para determinar si el exceso de capacidad estructural de sus socios comerciales perjudica a la economía estadounidense, incluyendo a sectores específicos de la Unión Europea. En el pasado, Estados Unidos ya había utilizado este mecanismo para imponer aranceles punitivos a China.

Independientemente de la ley arancelaria en la que finalmente se apoye Trump, la sentencia del Tribunal Supremo impone límites estrictos al presidente a la hora de establecer aranceles. Sin embargo, podrían pasar años hasta que los tribunales aclaren la situación, un problema que, por tanto, quizás ya no afectaría a Trump como presidente.

3. El Parlamento Europeo exige cambios y el acuerdo con la UE sigue en el aire

En la UE, un año después del “Día de la Liberación”, todavía persiste un ambiente de resaca. Aunque la comunidad de Estados logró evitar la amenaza de aranceles del 30 por ciento tras arduas negociaciones, la UE tuvo que tragar varios sapos para cerrar el acuerdo, finalizado a finales de julio en el complejo de golf de Trump en Turnberry, Escocia.

A esto se suma que, desde la perspectiva de la UE, Estados Unidos ya ha violado el acuerdo en repetidas ocasiones. Pocas semanas después de su firma, por ejemplo, se elevaron los aranceles del 15 al 50 por ciento sobre más de 400 productos que contienen acero o aluminio.

Por este motivo, el Parlamento Europeo, en particular, quiere vincular ciertos puntos del acuerdo a cláusulas de salvaguardia para obligar a Trump a cumplir sus compromisos. Además, exige que, una vez que entre en vigor, Estados Unidos reduzca en un plazo de seis meses los aranceles restantes sobre los derivados del acero y el aluminio de la UE al 15 por ciento. El embajador de Estados Unidos ante la UE, Andrew Puzder, ya había advertido a la UE que no introdujera más cambios en el acuerdo.

Las empresas alemanas siguen afrontando un futuro incierto

En la economía alemana, el terremoto arancelario del “Día de la Liberación” ha dejado una huella profunda: en 2025, las exportaciones a Estados Unidos se desplomaron, y China relevó a Estados Unidos como principal socio comercial. “Los aumentos masivos de aranceles, los cambios bruscos y la continua inseguridad jurídica están frenando notablemente el comercio con nuestro mercado de exportación más importante”, ha declarado Melanie Vogelbach, experta en política económica de la DIHK.

Vogelbach ha añadido que, también desde la perspectiva estadounidense, los aranceles no han logrado su objetivo. Las inversiones directas de Alemania en Estados Unidos han disminuido considerablemente, y las empresas planean reducirlas aún más. “Por lo tanto, no se está produciendo el traslado de la producción a Estados Unidos en detrimento de Europa que buscaba la Administración estadounidense”.

Este artículo fue originalmente publicado en otro idioma dentro de la red internacional de FashionUnited y después traducido al español usando una herramienta de inteligencia artificial.

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