(Publicidad)
(Publicidad)
Cristina Morozzi: “Para ser exitoso, hay que ser innovador y arriesgado”

La Directora Académica del Istituto Marangoni de Milán, Cristina Morozzi, visitó Buenos Aires en el marco de una gira que está realizando por Latinoamérica, donde está presentando una serie de conferencias.

Morozzi es periodista, editora de moda y diseño, curadora y asesora de marcas. Ha escrito varios libros, entre ellos el exitoso “Terrific Fashion”, dedicado a lo más explosivo y contemporáneo de la moda.

FashionUnited tuvo la oportunidad de conversar con ella sobre su trabajo en Italia, la innovación en la moda y su visión sobre el rumbo de la industria.

¿Por qué elegir Milán para estudiar moda frente a otras ciudades como Paris o Londres?

Milán tiene una muy buena reputación en lo referente al mundo de la moda. Es diferente a Paris o a Londres. En Italia tenemos muy buenas empresas de moda, muchas de ellas medianas e incluso pequeñas. En general todas tienen buena manufactura, tejidos y estampación. Así que esas serían algunas de las razones por las cuales estudiar allí. Además, es importante tener en cuenta cómo es la geografía de la moda y el diseño en Italia porque contamos con especialización regional y ahí está nuestra riqueza.

¿Cómo Directora del Istituto Marangoni, cuál es su principal consejo para aquellos que quieren estudiar allí?

Marangoni siempre se ha enfocado no solo en el diseño a nivel teórico, sino que también en el trabajo manual. Obviamente, el alumno de diseño debe tener conocimientos de cultura, sociología y marketing. Pero también es importante saber dibujar, al dibujar muestras tu personalidad.

Se debe saber sobre la cultura de tu país e internacional porque estamos en un periodo global. También es importante ser arriesgado, porque para ser exitoso, hay que ser innovador y tomar riesgos.

Ejercitar es importante. Recuerdo una experiencia con una alumna española que se había graduado de abogada, pero su sueño era convertirse en diseñadora de accesorios. Vino a Marangoni, pero tenía muchas dificultades para diseñar y eso la deprimía. Conversé con ella y le recomendé que empezara a practicar como si fuera una niña pequeña. Le sugerí que comprara papel de calcar y comenzara a copiar otros dibujos para ejercitar el movimiento de la mano. Hacer esto diariamente le ayudó a hacer trazos más fluidos y mejoró. Con esto quiero decir que, además del talento, hay ciertos requerimientos físicos para poder diseñar. Obviamente, algunas personas cuentan con un gran talento y todo funciona más fácil, pero todos pueden aprender.

El año pasado presentó una conferencia en Asia sobre “Design Couture”, donde habló sobre la tendencia de “vestir” muebles con moda. ¿Cómo surgió la idea?

Es una tendencia que empecé a observar hace unos 5 o 6 años donde había cierta relación en el diseño de muebles con el diseño de moda y empecé a encontrar cada vez más puntos en contacto entre marcas de las dos áreas. Hace unos años hubo una exhibición promovida por Moroso junto a Alexander McQueen, en su tienda en Milan, donde las sillas estaban “vestidas” con tops y faldas. También, Paul Smith presentó hace un tiempo una instalación, donde las sillas de un comedor tenían blusas diseñadas por él. En otra ocasión, fui curadora de la exhibición por los 80 años de Salvatore Ferragamo en Shanghai, primero, y luego en Milan en, la Triennale. Junto al arquitecto se nos ocurrió vestir todo un ambiente con sus prendas como una manera de mostrar las cosas de un modo distinto.

¿Cree que todas estas cuestiones innovadoras que las empresas de moda y los diseñadores están haciendo es por una búsqueda constante de creatividad o ya está todo hecho?

Espero que sigan indagando en la creatividad, es importante. Por ejemplo, he notado en la última semana de la moda de Milán que hay una nueva generación de diseñadores como MSGM, Piccione Piccione, Daizy Shelli, entre otros, que son muy buenos. Creo que hasta mejores que lo veníamos viendo hasta ahora.

¿Qué diferencias ve entre los nuevos y los ya conocidos?

Ahora estamos viendo más valentía, se están tomando más riesgos. Creo que también aparecen en este momento porque estamos en un periodo dónde las estampas están de regreso y eso permite trabajar con más creatividad. Hoy se puede ser más estándar en cuanto a la silueta y jugar con mezclas de estampas y colores.

¿Hacia dónde cree que va la moda?

Hemos tenido dos temporadas con colecciones muy coloridas y no sé con claridad qué vendrá. Las personas de la industria siempre dicen que la moda sigue reglas económicas y que deben estimular al consumidor para que compre. Si hay una temporada dónde todo es negro, probablemente la siguiente tendrá color. El cambio es algo muy importante para que la gente quiera comprar.

¿Al tener la oportunidad de viajar por el mundo, ve diferencias marcadas en la moda?

Si el diseñador es bueno, tiene que tener la capacidad de incluir en su propuesta algo de sus orígenes. Así que, sí, en muchos casos se ven esos detalles que marcan la diferencia. Está el caso, por ejemplo, de Stella Jean, la diseñadora que vive en Italia, pero es mitad haitiana y esa mezcla se suele ver en sus creaciones que son fantásticas. Creo que para apreciar realmente la propuesta de un diseñador hay que tener algo de él, porque hablar en teoría, solo viendo, no es lo mismo.

En Latinoamérica vemos que muchas marcas locales copian a las grandes firmas internacionales.

Sí, lo he visto y es algo que está pasando en todas partes. Por ejemplo, cuando observo a los chinos y su rica tradición me pregunto por qué sucede. Sin embargo, he visto un desfile del diseñador Laurence Xu donde presentó una línea de vestidos de corte occidental realizados con telas de China que realmente mostraban algo diferente y me dije a mi misma que este caso podría marcar algo distinto. Pero no es fácil diferenciarse, siempre copiar es más sencillo.

A mí me gusta darle una oportunidad publicando, comprando o usando prendas que no son copias. Creo que ser original es posible pero no es fácil.

Foto: Cristina Morozzi