Jean-Paul Gaultier lleva un espectáculo de alta costura al Folies Bergère

Jean-Paul Gaultier, el "enfant terrible" de la moda francesa, realiza con 66 años su primer espectáculo de revista en el mítico cabaré parisino Folies Bergère, para contar su trayectoria a través de medio siglo de moda y cultura pop.

Con 9 años, Gaultier, quien más tarde transformaría los códigos de la moda con propuestas como las faldas para hombres, vio un espectáculo del Folies Bergère en televisión junto a sus padres, desde una vivienda social de la periferia parisina, y entonces se prometió a sí mismo que algún día montaría una revista.

Ahora, el diseñador, que abandonó hace unos años el prêt-à-porter para dedicarse a la alta costura, firma un espectáculo excéntrico y transgresor, en algún punto "entre una revista y un espectáculo de moda".

Una quincena de actores y bailarines representan la banda sonora de la vida del modisto, interpretando a criaturas y personalidades "descaradas, colgadas, maleducadas, atractivas, osadas y fracasadas", como le gustan a Jean-Paul Gaultier.

"Me dejaba mecer por los musicales, con la boca abierta, totalmente maravillado ante las plumas y el 'strass' [...] Me enamoré de la moda de niño, pero siempre me dije que, antes o después, montaría una revista", comentó el creador a la AFP.

El espectáculo, bautizado "Fashion Freak Show", está pensado como una gran fiesta en la que se cuenta la vida del modisto, desde su infancia hasta sus grandes desfiles, sin olvidar sus tiempos de pasante en Cardin en 1970, sus encuentros y sus locas noches londinenses, con guiños a los artistas que lo influyeron, como Pedro Almodóvar, Madonna o Kylie Minogue.

Hacer realidad los sueños

"Siempre me gustaron los frikis, la gente rara, los provocadores, la mezcla de estéticas, los encuentros inesperados", subraya el diseñador, quien supervisó con mimo los 200 trajes de la revista, indagando en sus propios archivos: el vestido 'Perfecto', el vestido bolsa de la basura, los corsés exteriores y los senos cónicos que Madonna adoptó para una de sus giras mundiales.

El espectáculo comienza con "Nana", el oso de peluche que el pequeño Gaultier se divertía maquillando y para el que imaginó, con 5 años, unos senos cónicos animado por su abuela, que lo instaba a expresar su sensibilidad. El espectador sigue paso a paso este increíble recorrido, pasando por la escuela, donde solían castigar a Jean-Paul porque se la pasaba dibujando vestidos.

Tras un homenaje a Pierre Cardin, con el que Jean-Paul Gaultier hizo una pasantía, el espectador asiste al primer desfile del joven diseñador, en 1976.

También se sumerge en las locas veladas en el Palace, el templo de la noche parisina, antes de perderse en un sex club. El modisto no esconde nada de su vida y abre su diario íntimo hasta el punto de evocar en un cuadro la emotiva muerte de Francis Menuge, su compañero y mentor, víctima del sida en 1990.

Con esa excusa, alude al Jean-Paul Gaultier comprometido en la lucha contra esta enfermedad, lanzando preservativos al público del Folies Bergère con un disparador de confeti.

Tras pasar revista a su moda, el diseñador pregunta al espectador sobre el concepto de belleza y fealdad. "Todo es relativo", apunta.

"La moda es superficial. ¡Diviértanse! ¡Sean libres!", añade en una invitación a hacer realidad los sueños.

"¡Todo el mundo es lindo!", canta el excéntrico elenco en el impresionante final de la pieza, sobre la gran escalinata del Folies Bergère.(AFP)