Simon Collins, ex Decano de la Escuela de Diseño Parsons: “Una marca fuerte tiene una historia fuerte”
cargando...
Buenos Aires - Para los estudiantes de moda que sueñan con lanzar su propia marca después de graduarse, la industria nunca fue tan accesible, ni tan competitiva.
Hoy, los jóvenes creativos pueden construir una marca directamente desde sus teléfonos, promocionar colecciones a través de redes sociales, conectarse con fabricantes online e incluso utilizar inteligencia artificial para crear campañas antes de conseguir un primer inversor. Pero según Simon Collins, ex decano de Parsons School of Fashion, actualmente radicado en China, donde trabaja como docente y dirige su propia consultora de diseño, el principal desafío del emprendimiento en moda sigue siendo el mismo: crear algo con lo que las personas realmente conecten. “Las herramientas cambiaron, pero lo que hay que hacer no cambió”, explica Collins durante una entrevista con FashionUnited. “Sigues necesitando una buena idea”.
De la escuela de moda a la industria: lanzar tu propia marca después de graduarte
El emprendimiento en moda empieza antes de la graduación
Uno de los puntos más fuertes de Collins es que los estudiantes no deberían esperar hasta graduarse para comenzar a construir sus carreras.
En Parsons, incentivaba a los estudiantes a realizar pasantías desde temprano, asistir a eventos de la industria y empezar a desarrollar redes profesionales desde el inicio de sus estudios. Según él, los graduados que logran insertarse con éxito en la industria suelen ser aquellos que ya estaban activamente involucrados mientras todavía estudiaban.
“Deberías estar haciendo pasantías todos los fines de semana. Deberías ir a todos los eventos. Deberías conocer gente”, explica. “No deberías graduarte y recién ahí decidir que es momento de construir una red de contactos”. Para Collins, emprender tiene menos que ver con fundar oficialmente una empresa y más con desarrollar una mentalidad emprendedora desde temprano. Los estudiantes que buscan oportunidades de forma proactiva, construyen relaciones y prueban ideas antes de graduarse suelen adaptarse más rápido a la realidad de la industria.
La tecnología cambió las herramientas, no los fundamentos
Durante la última década, lanzar una marca de moda se volvió significativamente más accesible. Collins señala el crecimiento de las redes sociales, las plataformas de e-commerce, el contenido generado con inteligencia artificial y las redes digitales de producción como herramientas que redujeron drásticamente las barreras de entrada para los jóvenes diseñadores.
“Ahora puedes empezar tu propia marca mientras todavía estás en la escuela, usando tu teléfono”, afirma. “Puedes crear campañas con IA, promocionarte en redes sociales e incluso vender directamente a través de esas mismas plataformas”.
Pero, pese a estos cambios tecnológicos, Collins insiste en que los fundamentos para construir un negocio de moda exitoso siguen siendo los mismos. “Eso no significa que sea bueno”, sostiene. “Todavía tienes que entender por qué la gente va a comprar tu producto”.
Según él, muchos estudiantes se enfocan demasiado en su inspiración personal en lugar de comprender el deseo del consumidor.“Tu inspiración es importante para ti, pero a nadie más le importa”, señala. “A la gente le importa cómo se ve, cómo se siente y qué significa para ellos”.
Por qué la conexión emocional importa más que la originalidad
Para Collins, uno de los mayores errores de los jóvenes diseñadores es sobrevalorar la originalidad y subestimar la conexión emocional.
La moda, argumenta, se trata fundamentalmente de hacer sentir bien a las personas, ya sea a través de confianza, identidad, pertenencia o autoexpresión. “Tienes que decidir quién es tu cliente y hacer que se sienta bien”, afirma. Ese factor emocional suele ser lo que diferencia a las marcas memorables de las olvidables. Collins cree que las marcas emergentes exitosas no son necesariamente las más revolucionarias, sino aquellas capaces de comunicar claramente quiénes son, para quién existen y por qué importan.
“Una marca fuerte tiene una historia fuerte”, explica. “No ‘mi abuela me inspiró’, sino entender dónde estás vendiendo, quién es tu cliente y por qué hay espacio para tu marca en el mercado”.
Construir visibilidad antes de construir una empresa
En el panorama actual de la moda, Collins cree que la presencia en redes sociales se convirtió en una de las formas más valiosas de capital de marca en etapas tempranas. “Hoy necesitas construir tu marca personal”, afirma, refiriéndose al desarrollo de la audiencia e identidad. “Si alguien tiene un millón de seguidores en redes sociales, eso es enorme”. Pero más allá de la visibilidad en sí misma, Collins considera que construir una audiencia demuestra iniciativa e inteligencia comercial.
Según él, los estudiantes deberían abordar las redes sociales estratégicamente, no simplemente como autopromoción, sino como una herramienta para probar ideas, construir comunidades y entender cómo comunicarse con los consumidores.
Al mismo tiempo, subraya que la visibilidad digital por sí sola no alcanza sin consistencia y capacidad de ejecución. “Hay personas que conoces e inmediatamente piensas: vas a tener éxito”, observa. “Y hay otras de las que apenas te acuerdas”.
La realidad del financiamiento y la independencia económica
Uno de los momentos más directos de la entrevista llega cuando Collins aborda una de las mayores preocupaciones entre los graduados: el financiamiento. “No vas a conseguir financiamiento”, señala. “Nadie va a darte dinero”. En lugar de esperar inversores, hay que alentar a los graduados a enfocarse en generar movimiento por cuenta propia, incluso a una escala muy pequeña. “Hay que ganar dinero de alguna manera. Sé bartender si es necesario”, afirma. “Vende algunas prendas. Empieza pequeño. Haz que suceda”.
Para Collins, la iniciativa propia es muchas veces lo que termina convenciendo a otros de brindar apoyo. “Si te estás ayudando a ti mismo, la gente va a querer ayudarte”, explica. “Pero si tú no te ayudas, ¿por qué debería hacerlo alguien más?”.
Esta mirada pragmática refleja un cambio más amplio en el emprendimiento de moda, donde los jóvenes diseñadores combinan cada vez más trabajos freelance, pasantías, proyectos personales y producción a pequeña escala mientras construyen gradualmente sus marcas.
Emprender y trabajar para otros no son caminos opuestos
Aunque promueve el pensamiento emprendedor, Collins no romantiza la idea de lanzar una marca inmediatamente después de graduarse. De hecho, su consejo para la mayoría de los graduados es primero adquirir experiencia dentro de empresas establecidas.
“Cada día que pasa aprendes más”, explica. “Primero comete errores con el dinero de otros”. Según Collins, trabajar dentro de una compañía permite a los jóvenes creativos comprender mejor la producción, la comunicación, las operaciones comerciales y las dinámicas de equipo antes de asumir los riesgos del emprendimiento.
Al mismo tiempo, cree que las cualidades emprendedoras son igual de valiosas dentro de grandes organizaciones. “Si te piden hacer café, haz un muy buen café”, sugiere. “Sé proactivo. Lleva ideas. Demuestra iniciativa”. Para él, las carreras exitosas —ya sean emprendedoras o corporativas— se construyen sobre la misma base: curiosidad, adaptabilidad, consistencia y capacidad de generar valor.
Las marcas exitosas entienden a su audiencia
Cuando se le pregunta por marcas que identificaron oportunidades de mercado tempranamente, Collins destaca a Skims como un ejemplo sólido. Para él, el éxito de la marca surgió de reconocer un mercado desatendido y construir una propuesta emocional y comercial clara alrededor de esa necesidad. “En el momento en que la vi pensé: esto es brillante”, afirma.
También menciona a ex alumnos de Parsons como Alexander Wang, Proenza Schouler y Jason Wu como ejemplos de diseñadores que lograron traducir su identidad personal en marcas coherentes desde etapas tempranas de sus carreras. “Ellos personificaban la marca”, explica Collins. “La gente entendía quiénes eran y qué representaban”.
El valor de la adaptabilidad
A lo largo de la entrevista, Collins vuelve repetidamente sobre una idea: la adaptabilidad. Aunque la estrategia es importante, cree que los planes rígidos rápidamente quedan obsoletos en una industria que cambia constantemente. “Tienes que ser flexible”, enfatiza. “Si las circunstancias cambian en el segundo día, cambias todo”. Para los graduados que ingresan hoy a la industria de la moda, esa flexibilidad puede ser una de las habilidades profesionales más importantes de todas. “La estrategia no es saber exactamente qué va a pasar”, concluye Collins. “La estrategia es saber cómo encontrar la respuesta cuando las cosas cambian”.