De Barcelona a Ámsterdam: Los Feliz exporta su visión del vintage de lujo
Ámsterdam ya es un destino consolidado para turistas y expats, así como un espacio de experimentación para empresas de todo el mundo. Ahora, la capital neerlandesa también se está posicionando como un destino clave para la moda vintage de lujo. El año pasado, el colectivo italiano Millesime se instaló en la ciudad y, gracias a su éxito, pronto abrirá una segunda boutique. Quienes prefieren “probar” primero la capital, optan por una pop-up: una tienda temporal en un local independiente. Este verano, decenas de boutiques ya han tomado la ciudad, entre ellas Vintage by Uma y Pepper Luxury Vintage. Hasta el domingo, es el turno de Los Feliz, de Barcelona, en Kloveniersburgwal 95. FashionUnited ha visitado el espacio y ha hablado con su propietaria, Nadia Benedicte Pape, sobre la comercialización estratégica de la moda de segunda mano y la importancia de elegir la ubicación adecuada para una pop-up como puerta de entrada a una nueva ciudad de la moda.
Coleccionista de profesión
Pape ha dedicado la mayor parte de su vida adulta a la moda vintage. Comenzó a coleccionar piezas especiales en su juventud, y esa afición se convirtió poco a poco en su profesión. “A mi alrededor empezaron a surgir boutiques vintage profesionales y un día me di cuenta de todo el material y el conocimiento que había acumulado. El vintage se convirtió en un mercado serio”.
Empezó vendiendo a pequeña escala en Barcelona y en 2022 abrió una tienda permanente en el Carrer de Cervantes, mientras participaba de forma paralela en el mercado del alquiler de ropa. La diseñadora de vestuario Alex Bovaird también pasó por allí, en busca de un armario para los personajes de la serie satírica The White Lotus (TWL). En la pantalla, Chelsea (Aimee Lou Wood) lució un sculpted coconut bra, un gran hallazgo, según los espectadores en Reddit. Vogue US investigó de dónde procedía la prenda: de Los Feliz, en Barcelona. El vestido rosa de Lolita Lempicka que lleva Harper (Aubrey Plaza) en el último episodio de la segunda temporada también es un hallazgo de Pape.
“Ya hacía este tipo de encargos para televisión y vídeos musicales, pero nunca publicaba los resultados”, cuenta Pape desde su lujoso alojamiento temporal, una espectacular casa señorial de tres plantas cerca de Nieuwmarkt. Detrás de ella cuelgan cuatro piezas centrales: vestidos de verano transparentes con tirantes finos. Pape es de una isla, Mallorca, y se especializa en los “armarios de vacaciones” que inundan la pantalla en la serie (TWL). El vintage de diseñador fue la novedad entre tanto lujo en la pantalla. El artículo de Vogue generó un gran valor mediático. Pape: “Gané un público completamente nuevo, sobre todo de Estados Unidos, que entraba en la tienda diciendo: ‘Esta es la tienda de White Lotus’”.
Ha aprendido que esos “momentos de moda” hacen que la gente se tome en serio su selección vintage. Ahora, publica detalladamente cuando celebridades como Charli XCX y Rosalía van de compras, y nota el efecto en la caja. “No es tu experiencia, sino la visibilidad lo que te da legitimidad y credibilidad como revendedor. Así es como funciona. Aunque lleves años con un negocio sólido y trabajado, es el respaldo de las estrellas lo que finalmente atrae a la gente”.
Ámsterdam, ciudad de la moda de lujo
Luego, es importante capitalizar la fama que has ganado online como boutique vintage con eventos presenciales, explica Pape. “Nunca renunciaría a la tienda de Barcelona; ese lugar muestra la esencia de Los Feliz como marca”. Ahora quiere extender estratégicamente ese gusto veraniego, lujoso y español a otras ciudades de la moda con un público similar. Y ahora le toca a Ámsterdam. El interior de la casa señorial elegida es luminoso y de líneas depuradas. Al igual que en Barcelona, la ropa está dispuesta como en una pequeña exposición de arte, en percheros con barras curvadas y en altas cómodas. Repartidos por el espacio hay hallazgos antiguos: libretas con cubiertas de terciopelo, un cuchillo de ostras de plata junto a un abridor de vino de bronce, de estilo Art Nouveau, con la forma de una mujer desnuda. Las marcas de ropa incluyen Moschino, La Perla y Chanel, y abundan las piezas de archivo especiales, cuya historia Pape se complace en contar.
Encontró la ubicación de la pop-up a través de Sonny Rodriguez, otro empresario del sector vintage con una colección de joyas, Mano Jewellery. Él se instaló allí hace dos años. Pape lo visitó y le gustó tanto el local como la ciudad, hasta el punto de plantearse vivir allí o, al menos, volver unos meses para este experimento empresarial.
“Personalmente, me encanta Ámsterdam”, dice Pape, mencionando los recuerdos de su infancia y la buena energía de la ciudad. Además, ya tenía clientes de la ciudad procedentes de todas partes del mundo, ya que la ciudad hace años que dejó de ser puramente neerlandesa. Nuevos cafés venden hojicha en barrios donde se escuchan decenas de idiomas a diario. No es casualidad que, en ese mismo ecosistema cosmopolita, numerosas marcas emergentes españolas hayan encontrado un terreno fértil para impulsar su expansión internacional.
Considera que la capital es un terreno fértil para el vintage, pues las compras de segunda mano son muy habituales, pero al mismo tiempo el mercado no está saturado. “La ciudad ya cuenta con tiendas vintage consolidadas, pero con un enfoque diferente: básicos, workwear y muchas prendas de uso diario”. Los Feliz ofrece artículos más especiales para eventos —de los que la ciudad tiene de sobra— y para viajar, que en Los Feliz se pueden comprar incluso en invierno. Los clientes que visitan su pop-up en Ámsterdam reaccionan con entusiasmo. “Tengo la suerte de que ese nicho aún no está cubierto aquí”.
“Armarios de vacaciones”
Quien quiera vender vintage tiene que elegir un nicho, afirma Pape. En Vinted, la oferta es enorme; quien sepa seleccionar las mejores piezas y crear una imagen de estilo única será valorado, según la empresaria. Es entonces cuando se puede hacer un buen negocio. Para Pape, esa especialización es la ropa de vacaciones, o los “armarios de vacaciones”. Pape creció entre veraneantes, y esa moda ha moldeado su visión. “Me fijo en otro tipo de prendas porque, de forma natural, me centro en esa sensación de vacaciones”.
Observa que este segmento está creciendo también fuera de la moda vintage, y lo atribuye en parte a las redes sociales. En Instagram se añade el aspecto performativo, el timeline es como un álbum de fotos compartido. Allí puedes hacer una declaración de estilo personal, sin importar el tiempo que haga fuera; la estación del año importa menos en el mundo digital. Pape: “Mientras que antes un outfit de vacaciones era algo principalmente para ti, tu pareja o tu familia, y las fotos se compartían después en un círculo reducido, ahora nuestras experiencias veraniegas están a la vista de todos. Esto ha abierto un mercado completamente nuevo”.