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¿Por qué las ofertas del Black Friday le pasan la factura al planeta?

Por Alicia Reyes Sarmiento

25 nov. 2022

Moda |CONTEXTO

Imagen de Justin Lim vía Unsplash

Hace varios años aterrizó el Black Friday en España, procedente de Estados Unidos y cargado de ofertas que darían el pistoletazo de salida a la temporada alta de compras navideñas. Actualmente este Viernes Negro se ha instalado en los comercios españoles como un día en el que se genera un gran volumen de ventas que deja su huella en el planeta.

Desde 2015, las ventas del Black Friday han aumentado un 10-20 por ciento cada año, incremento al que habría que añadir el cambio en los modos de consumo introducidos a partir de 2019 con el auge del comercio online.

Cada vez son más las empresas nacionales e internacionales que le plantan cara a este evento con el que han denominado “Green Friday” para hacer pedagogía y concienciar a los ciudadanos de que es posible consumir de una forma respetuosa con el medioambiente, y es que la emergencia climática es una realidad que se ve afectada por el cada vez más frenético ritmo de consumo promovido por eventos y modelos de negocio que animan a ello.

Moda, calzado y complementos, los más buscados durante el Viernes Negro

En este orden, los artículos más vendidos durante este evento son: moda, calzado y complementos, electrodomésticos, aparatos electrónicos y teléfonos móviles, aunque estos últimos tienen su pico en unos días, durante el “Cyber Monday”.

Desde FashionUnited preguntamos a Greenpeace, movimiento global que actúa para poner fin a los abusos contra el medioambiente, por qué este día tan beneficioso para el bolsillo de los consumidores, es negativo para el planeta.

“Estamos en contra del Black Friday, no en contra de las personas que necesitan bienes de consumo básicos y sólo pueden permitírselo con grandes descuentos”

Celia Ojeda, Responsable del Área de Biodiversidad de Greenpeace España

Este año 2022 se estima que el gasto online crecerá en torno al 25 por ciento según un estudio elaborado por Webloyalti, pese a la situación de crisis e inflación que estamos experimentando, pues precisamente cuando la sociedad pierde poder adquisitivo es más susceptible a las ofertas, a comprar con descuentos.

El problema no está en disfrutar de un descuento “para comprar lo que necesita o lo que se ha roto y no se puede reparar”, el problema está en “comprar por comprar”, “porque hay rebaja”, “porque te invitan a hacerlo” o “porque está de moda”, explica Celia Ojeda, Responsable del Área de Biodiversidad de Greenpeace España.

Desde la organización animan a reutilizar y a probar alternativas como reparar, cuando sea posible, en lugar de comprar nuevos, pero también a optar por las opciones más sostenibles, productos de cercanía y por apoyar al comercio local.

“Nos gustaría apuntar que estamos en contra del Black Friday, no en contra de las personas que necesitan bienes de consumo básicos y sólo pueden permitírselo con grandes descuentos” hacen hincapié desde la organización.

¿Por qué posicionarse en contra del Black Friday?

“Black Friday es la punta del iceberg de este modelo consumista pero hay otras muchas fechas más dónde se nos incita a comprar”, explica Ojeda. En líneas más generales, se posicionan “en contra del consumismo, por los daños ambientales (cambio climático, uso de agua y pérdida de biodiversidad, entre otros) y sociales (esclavitud, malas condiciones laborales…) que genera”.

Es habitual en la organización desafiar la noción y el modus operandi del consumismo, que entran a definir como el hecho de “invitar a satisfacer las necesidades emocionales y sociales a través de las compras” y el sobreconsumo “también conocido como usar más recursos de los que necesitamos y el planeta puede sostener”, porque contribuyen a la crisis climática y ecológica que está afrontando el mundo.

“La producción de bienes y servicios requiere la extracción de recursos naturales y libera gases de efecto invernadero en la atmósfera”, continúa Ojeda, lo que nos lleva a reflexionar con un sencillo cálculo: cuanto más se consumen, más se produce y más recursos naturales se explotan.

Camboya, clasificando cientos de toneladas de ropa en una fábrica abandonada para una misión social llamada Clothing the Loop. Crédito: Francois Le Nguyen, a través de Unsplash.

El Pacto Europeo necesita de la circularidad para salvar el planeta

Además de los aspectos ya mencionados, la búsqueda de reducir costes a toda costa ha dado lugar a largas cadenas de producción, geográficamente hablando, que junto con los procesos de producción “libera toneladas de gases de efecto invernadero” y que se suman a “la quema de combustibles fósiles para enviar productos alrededor de todo el mundo” o a la propia quema de piezas cuando estas se consideran deshechos y terminan en vertederos, que “representan una gran huella ambiental y de carbono, que podemos ayudar a abordar consumiendo menos y mejor y responsabilizando a los alcaldes de las ciudades para garantizar que los gobiernos municipales también desempeñen su papel”.

Es cierto que entre las iniciativas políticas diseñadas por la Unión Europea para alcanzar la neutralidad climática en 2050 del “Pacto Verde Europeo” se encuentra el Plan para la Economía Circular. Este plan incluye medidas específicas para envases y embalajes, plásticos o productos textiles que pretenden reducir el uso de los recursos y pasar a sistemas circulares en la producción y el consumo.

”Sin entrar a valorar la ambición de las medidas o cómo se está desarrollando el Plan desde Greenpeace consideramos que si bien es imprescindible el planteamiento de la circularidad, éste por sí solo no es suficiente para afrontar el problema de los límites planetarios al que nos está llevando el modelo económico actual. El Pacto Verde Europeo no tiene un cuestionamiento sobre el crecimiento cómo pilar de nuestro sistema económico por lo que no va a ser la solución al problema que estamos planteando”, reflexionan.

La COP27 abre un hilo de esperanza

El domingo 20 concluyó la cumbre contra el cambio climático COP27, en la que “se abre un hilo de esperanza”, comparten en un comunicado difundido coincidiendo con las vísperas del Black Friday, “ya que finalmente se aprobó un Fondo para Pérdidas y Daños que podría significar en inicio de la Justicia climática”.

Para alcanzar sus objetivos, “España necesita reducir sus emisiones de efecto invernadero aún más, por lo menos hasta un 55 por ciento en 2030 con respecto a las de 1990, más del doble del 23 por ciento que es el objetivo actual y para ello es vital la reducción del sobreconsumo”.

Para lograrlo determinan que habría que “prohibir o limitar la publicidad comercial” de empresas contaminantes en ciudades como Ámsterdam, Londres y Grenoble, “luchar contra el greenwashing, prohibir la quema de productos no vendidos, promover una verdadera economía circular, que no solo se base en el reciclado”, entre otras.

El papel fundamental de las empresas

Al preguntar por el papel que ejercen las empresas en esta situación nos explican que en nuestro modelo económico actual prima el producir más y que las cosas duren menos para seguir produciendo más, mecanismo en el que el consumo excesivo, es una pieza clave. “Necesitamos cambios profundos en el modelo socioeconómico y cambios de paradigma”, entran a considerar desde Greenpeace.

Desde Greenpeace consideran que las empresas tienen un papel fundamental, “no sólo este día sino todos los días”. En la actualidad, en España, si mantenemos nuestro ritmo de consumo necesitaremos 2,5 planetas. Además estamos ante un momento crucial en el que 6 de los 9 límites planetarios se han sobrepasado. Por esto para “hacer menos negro” este día y los 364 restantes, las empresas necesitan cambiar radicalmente su modelo de negocio, limitar su producción, fomentar una verdadera economía circular, no quedarse atrapados en el greenwashing y fomentar la reparación, reducción y reutilización de sus productos.

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